No hay más Bob Dylans… Comparativa NUEVA YORK-BARCELONA

El término “alternativo” -tan de moda a finales de los 60’s (Woodstock, Vietnam)- también es utilizado por los músicos independientes del panorama actual internacional y nacional para autodefinirse. Pero, según pude comprobar, el modo de ser alternativo de la alemana del metro es diferente. El suyo es un estilo de vida (motus vivendi, en latín) alternativo.

Bob Dylan rompió las barreras que había en la música hasta los sesenta, en forma de grupos de rock que llegaban a las masas mediante plataformas muy sólidas, potentes, de la industria discográfica. Lo hizo, primero desde la calle, poniendo de moda el estilo folk, uniendo razas –se le podía ver cantando junto a los negros en Minnesota-. Pero lo más interesante de la trayectoria de Bob Dylan no fue su capacidad para romper barreras, sino para imponerse a los fans y a la prensa.

En 1961, año en que se trasladó a Nueva York, se convierte en símbolo de los conflictos socio-políticos de los Estados Unidos. No obstante, insiste en que sus letras sólo versan sobre cosas de la vida, son “arte”, y se niega a contestar a los periodistas que intentan atribuirle opiniones políticas. El hecho destacable sucede en 1965, cuando en el festival de música folk de Newport toca por primera vez en el escenario una guitarra eléctrica. Los fans reaccionan mal, y Dylan opta por seguir tocando de espaldas al público. Ese gesto es uno de los más bellos en la historia de la música del rock’n roll, del folk, y de la música y el arte en general. Con él, el artista antepone su obra –la música folk-rock, en este caso- a la aceptación o recepción de ella. No importa tanto el valor, sino el contenido y la forma que el artista le da per se; es un dar sin esperar.

La trayectoria profesional de Dylan no es comparable a ninguna de las que tienen los músicos que tocan en el metro y en la calle hoy en día. Dylan y su gesto de protesta forma parte de la historia. Los músicos de la calle y del metro a veces nos tocan canciones de Dylan, y de Pink Floyd, y de clásicos, y también los hay con repertorios propios. En este país, España, hay pocos artistas de la calle y del metro con un espacio web o una trayectoria envidiable. Hace falta ir a Nueva York para ver que allí sí que cambian las cosas. En Nueva York los metros están llenos de jazz, y de buen jazz. Bandas enteras con sonido amplificado. Un caso es el del grupo Moon Hooch, que tiene una página web y toca en el metro de NY a ritmo de jazz con la calidad de las bandas sonoras de las películas de Woody Allen.

músicos de jazz en el metro de Nueva York (2010)

Dylan (músico que empezó en la calle y subió a los escenarios) y Pink Floyd (banda británica que destacó por su alto nivel técnico y su repercusión mediática desde un principio), están al mismo nivel. Ambos, al fin y al cabo, se hicieron un hueco en el panorama -léase: sociedad-. Así que concluyo: la mayoría de músicos en el metro y en la calle de esta ciudad llevan estilos de vida alternativa, a veces viven sólo de la música con sueldos muy precarios, y pueden ser calificados de outsiders. “Es pobre, pero rico en el corazón”, dice la cantante alemana sobre su compañero rumanés.

acordeonista en el pasillo que conecta las líneas 3 y 1 del metro de Barcelona.

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Acerca de interfolia

Mi nombre es Marta Parés, y nací en Barcelona en 1988. Dispersa sin remedio, mi curiosidad me ha llevado a meter las narices en muchas partes. Estudié Humanidades en la UPF, pudiendo entrar en contacto con algunas personalidades del mundo cultural y editorial actual. Pero, más allá del patio universitario pude nadar agradablemente con una guitarra electroacústica y ex rockeros. No sé cuál es el límite de la locura. Lo que sí que está claro es que la música sana el alma hasta al más loco Jim, Jimmy, Beethoven, Ian o sí, él y ella, Él y Élla también, Lola, Ignacio, Ana, Mariana, Abdul, José, Carlos, Fernando, Vanesa... A todos ellos, los músicos. Y querría añadir otras palabras -qué cutre es esto ¿no?, sí-. Con este blog, que ha sido creado para una asignatura de Crónica y Crítica de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, pretendo mostrar desde el contexto sociocultural hasta el núcleo personal de cada músico. Objetivo: radiografía del panorama "under-underground" en esta ciudad.
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