MÚSICOS DE LA CALLE Y DEL METRO EN BCN

DESDE LO SEDENTARIO

Músicos en la calle y en el metro de Barcelona


1. Carátula histórica


El diseñador de la carátula del hombre en llamas de Pink Floyd fue Storm Thorgerson. Sus palabras acerca del disco me incitaron a una analogía con mi paseo por el Poblenou: “”El tema puede ser expresado en una sola palabra: Ausencia. Eso fue ausencia relativa a relaciones personales, ausencia relativa a miembros anteriores de la banda. Además, la ausencia como generadora de un proyecto. Este fue el sentimiento que percibí en el aire” (Storm Thorgerson).

La ausencia puede traducirse en vacío, físico, como el de las panorámicas de las avenidas del Poblenou o, en el otro extremo de la ciudad, del Hospitalet de Llobregat, extrarradios que albergan bloques de buques de ensayo donde suelen ir semanalmente muchos músicos; o metafórico.

2. Bajo a  la calle

Des de 2005 existe una normativa de la Generalitat de Catalunya que regula la práctica de música en vivo en la via pública. Antes, hubo durante unos años la Associació de Músics del Metro (AMUC). L’AMUC participaba en una revista gratuita, Arte Urbano, accesible desde el espacio web: http://www.xarxabcn.net/amuc/webamuc/principal.htm. La asociación se disolvió en 2004, un año antes de la normativa. La última actualitzación fue en el 2010.

Hay dos vías para acceder a tocar en la vía pública: como músico de calle, o como músico de metro. En ambas hay “puntos” y “franjas” horarias establecidas. Actualmente hay dos Normativas: 1) Normativa Específica de Ciutat Vella, creada debido al elevado número de músicos que quieren acceder a tocar en las zonas del distrito (Gòtic, Pl. Catalunya, Portal de l’Àngel), gestionada por el C.C. del Convento de Sant Agustí, situado en la C. Comerç, núm. 36.

Los músicos tienen que pasar un proceso de inscripción en unas listas, a posteriori del cuál reciben un carné o acreditación con su foto, nombre y número indicativo del punto asignado. Este proceso puede durar meses. Esta acreditación les sirve para diferenciarse de los no-inscritos (una especie de sin papeles del mundo musical).

Ambas normativas coinciden en unas reglas básicas a cumplir por los músicos acreditados, consistentes en:

– No superar els 65 o 70 decibeles de sonido.

– No utilitzar amplificadores.

– No vender Cd’s o similares. (Sí que pueden ofrecer tarjetas publicitarias).

– No tocar instruments ruidosos como trompetas, baterías, etc.

– Tener un repertorio variado.

– No superar el máximo de 2 horas -respetando las “franjas” horarias de otros músicos.

Tanto si los artistan no respetan estas normas, como si son denunciados por algún transeúnte o vecino, corren el riesgo de que la Guardia Urbana confisque sus instrumentos, y el segundo paso, es retirarles la acreditación.

Estas normas varian ligeramente según el punto. El Gòtic es el destinado a la música melódica (por su calidad de zona próxima a la Catedral). Ahí no se pueden superar los 65 decibelios. Si los músicos quieren hacer más ruido tienen que trasladarse a puntos como el Port, siempre y cuando se les conceda el cambio de punto, y respeten el máximo de 70 decibelios en esa zona.

En el período de transición a la legalización de la música en la calle y en el metro, hubo varias protestas, entre ellas, la Manifestación de junio del 2005 convocada por la UMC (Unió de Músics de Catalunya), protestando contra la normativa del cierre de locales de música en vivo, y pidiendo la consideración de éstos como equipamientos culturales. Más tarde, en 2008, en motivo del cierre de unos locales de ensayo, músicos de diferentes ámbitos salieron a la calle para protestar tocando al unísono el “Stand by me” (canción interpretada por Ben E. King y compuesta junto a Jerry Leiber y Mike Stoller, que recupera un tema clásico de góspel interpretado por The Staplers Singers en el 55). También se sumaron a las protestas algunas poblaciones catalanas de fuera de la ciudad, como la población de Solsona.

Link de la UMC: http://federacio.joventutsmusicals.cat/directori-de-serveis/associacions/umc-unio-de-musics-de-catalunya-142.html

3. Bajo al metro

Una alemana que se fue de casa a los diecinueve años de una población de 600 habitantes de la Alemania anterior a la caída del muro de Berlín, y que ahora toca la guitarra y canta como la Dolores O’riordan -ex cantante del grupo The Cramberries-, un búlgaro sin dientes, un grupo formado por un rumano delgaducho de pies a cabeza, sobretodo la cara, la dentadura oscurecida. ¿Es por la droga? Pregunto a la alemana. No, es que en su país no tienen buenos dentistas, me contesta. No es rico, pero es rico en el corazón. Me quedo con esta frase.

Nómadas.

Hay otro, un guitarrista clásico que versiona el “Für Elise” de Beethoven, no se atreve a responder a mis preguntas. Es amigo de la alemana. Todos se saludan. ¿Está enfermo? Le pregunto, obervando su rostro, triste, toca cabizbajo, con una capucha, protegiéndose de algo. La alemana me cuenta que el chico es de Moscú y que ha enfermado algo desde que llegó recientemente a Barcelona. Pienso. Moscú es más frío que Barcelona. Las condiciones meteorológicas son más duras para la vida en la calle. Sigo andando por el pasillo, y me despido de la alemana.

Las últimas palabras son de despedida para siempre, intuyo. La alemana cree que Dios la ama porque ella ama a Dios. Ella ama el mar, también, por eso vino a Barcelona. Pero, como el mar, viene y va. No sabe si estará aquí por medio, un año, o más. Se autodefine como “alternativa”. Eso me llama la atención.

Ser nómada no implica no tener cultura, ni no poder llegar a ser profesional del sector. Un grupo entrevistado por un programa del Entre Línies de TV3 (13/10/2009), Universze’n, una banda de tres músicos de orígenes italianos, argentinos y andaluces, forman una banda de folk de raíces orientales, con instrumentos de viento tibetanos, percusión de bongos, bajo y voz femenina. A pesar de ser de los pocos músicos que respetan las normativas de convivencia, se vieron obligados a largarse de su primer punto asignado, Porta de l’Àngel, porque hacían demasiado ruido. Después de trasladarse al Port, empezaron a saltarselas para que su música llegara de forma más clara y más amplia al público. Finalmente, decidieron irse a Berlín, donde, dicen, “la música en la calle no es tan recibida como un problema social, sino como un hecho cultural”.

Actualmente han creado su myspace, espacio virtual que les permite dejar atrás su invisibilidad permanente.


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Acerca de interfolia

Mi nombre es Marta Parés, y nací en Barcelona en 1988. Dispersa sin remedio, mi curiosidad me ha llevado a meter las narices en muchas partes. Estudié Humanidades en la UPF, pudiendo entrar en contacto con algunas personalidades del mundo cultural y editorial actual. Pero, más allá del patio universitario pude nadar agradablemente con una guitarra electroacústica y ex rockeros. No sé cuál es el límite de la locura. Lo que sí que está claro es que la música sana el alma hasta al más loco Jim, Jimmy, Beethoven, Ian o sí, él y ella, Él y Élla también, Lola, Ignacio, Ana, Mariana, Abdul, José, Carlos, Fernando, Vanesa... A todos ellos, los músicos. Y querría añadir otras palabras -qué cutre es esto ¿no?, sí-. Con este blog, que ha sido creado para una asignatura de Crónica y Crítica de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, pretendo mostrar desde el contexto sociocultural hasta el núcleo personal de cada músico. Objetivo: radiografía del panorama "under-underground" en esta ciudad.
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